miércoles, 31 de agosto de 2016

He encontrado a Fly



Recientemente, me reencontré con Fly. Pero empecemos por el principio.

Dragon Quest es uno de los grandes RPGs japoneses de la historia. Posiblemente, la marca que más público atrae a las tiendas niponas, en las distintas iteraciones que se han dado, si bien es cierto que no han sido tantas como en otras franquicias. 

Dragon Quest es un juego creado por Enix, empresa japonesa que ahora forma parte del holding Square-Enix. Esta empresa también edita una revista de manga, revista en la que se publicó en su día la famosa serie Full Metal Alchemist, y también distintas historias basadas en el universo Dragon Quest. La más famosa, al menos en occidente, es Dragon Quest: Dai no Daibouken, conocida también en España como Las Aventuras de Fly.

A principios de los 90, en países europeos como Francia, Italia y España, triunfaron de una forma explosiva varias series de anime. Dragon Ball, sin duda, fue la que más fans atraía, tanto en la versión televisiva como en la imprenta. Así, se buscó importar productos similares desde el País del Sol Naciente.

"Las Aventuras de Fly" llegó a España, por tanto, gracias a esta iniciativa. No se puede decir que fuera la serie más famosa en su lugar de origen, pero tenía algunos puntos en común con Dragon Ball. Por un lado, los diseños de los videojuegos de Dragon Quest corrían a cargo del creador de Goku, Akira Toriyama, así que la serie de Fly recordaba visualmente a Dragon Ball. Además, su protagonista era, también, un niño que presentaba un poder oculto, y que se unía a un grupo de héroes para combatir el mal. Las dos series, la verdad, se adaptan de una forma muy explícita al mono-mito del Camino del Héroe. De hecho, toda la obra de Toriyama lo hace, y mucho más cualquier Dragon Quest en versión juego.

La serie de anime de Las Aventuras de Fly es bastante corta. No llega, ni mucho menos, a la mitad del manga, y este nunca ha sido publicado por completo en español, aunque gracias a Fansubs de Internet, hemos podido leerlo entero. Pero, a pesar de que la serie estuvo poco tiempo en antena, se puso a la venta una colección de muñecos muy buena.

Para reyes de algún año, yo me compré el muñeco de Fly. Hay que señalar que, en esos tiempos, mi principal actividad, a parte de ir al insulso colegio y de trabajar por las tardes, consistía en crear historias con mis figuras de acción. Fly era uno de los personajes más poderosos de estas historias, enfrentándose a otros fichajes de la misma serie: Crocodin, y el padre de Fly, el Caballero del Dragón Baram.

Un día, ese muñeco de Fly desapareció un día sin dejar rastro. Yo, que ya era obsesivo en esos tiempos, tan pequeñín, odiaba comenzar una historia sin que estuvieran presentes todos los personajes de mi colección. Eso me jorobó un poco, y fue el principio del fin para esa actividad.

Pero, como decía al principio, hace poco, caminando por la ciudad de Motril, vi en el escaparate de una juguetería el muñeco de Fly, el que un día perdí. Esa juguetería tenía a la venta un montón de jueguetes retro, de cuando yo era pequeño, que habían estado guardados durante 20 años en el almacén. Tortugas Ninja, He-Man, Pressing Catch, Dinosaurios, Guerreros de la Basura, PlayMobil... de todo había ahí.

Me vi obligado a comprar el muñeco de Fly. Fue un rencuentro bonito después de muchos años. Y debía contarlo en este blog de frikadas. Ya sé que en Internet se puede encontrar cualquier cosa a la venta, pero lo bonito no es tener lo que uno quiera. Es un objeto, al fin y al cabo, no vale nada. Lo que si tiene valor es encontrarme con él, por casualidad, caminando por la calle, de entre tantas calles, y de entre tantos juguetes que se han vendido en España durante las últimas décadas. 

Aquí queda este emocionante documento...


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