domingo, 5 de febrero de 2017

Sobre mis tonteos con Warhammer

Me gusta usar este blog para recomendar formas de entretenimiento o expresión que a mí me gustan. Creo que en todos los campos se puede hacer cosas muy interesantes, ya sea en formas culturales muy aceptadas como la literatura, o en formatos que normalmente serían considerados como mortadeladas de nivel alfa. La recomendación de hoy pertenece a este último conjunto.

Dentro de las formas de entretenimiento frikies, hay muchos niveles. En los niveles más altos de mortadelismo, hay cosas como juegos de rol, o Wargames, esos juegos de guerra con muñequitos. El Wargame más conocido es Warhammer. de Games Workshop, aunque hay otros muy buenos. Me gustaría mencionar los motivos por los que me parece algo que merece la pena ser probado.

Partimos de la base de que no es algo trivial meterse en este mundillo. Lo primero que te echa para atrás es el precio. El juego base cuesta una pasta, pero además, los ejércitos que incluye son básicos, y pueden ser extendidos con montones de figuras, ya sean de soldados, bestias o héroes. Realmente, puedes dejarte el sueldo en esto. 

Por otro lado, una parte importante de este hobby es la pintura. Las figuras no vienen pintadas, les tiene que dar color aquél que las compre, para customizar los ejércitos de la manera que quiera. Las figuras son muy pequeñas, así que pintarlas no es nada fácil. He estado haciendo fotos para este post a las que pinté cuando era joven, y me doy cuenta ahora de que, aunque entonces me parecía aceptable, son todas un desastre.

Si has sido capaz de pasar los filtros relacionados con el nivel económico, y con el talento artístico, tendrás que superar otros retos: tendrás que aprender a jugar. Warhammer es un juego de estrategia, como los de PC, pero con dados, con mil reglas, y con un montón de cosas que conocer y memorizar sobre tus propios ejércitos. O sea, que necesitas también cierto talento intelectual, además una mesa grande, y al menos a un amigo que sea tan mortadelo como tú.  

Entonces, podrás acercarte a la experiencia de jugar a Warhammer, aunque todavía estará a kilómetros de lo que se puede llegar a hacer por un experto. Yo tengo una pequeña experiencia jugando a esto, muy pequeña de hecho, que se remonta a mi adolescencia, por haber coincidido en el colegio con un compañero que había desarrollado esta afición, que ya existía en su familia. Y me gusta bastante el concepto, aunque ahora no quepa en mi agenda llevar a cabo todas las acciones que he enumerado antes.

Pero molaba, y mucho. No solo ya por jugar, sino por un elemento clave: el storytelling, el arte de contar una historia. Yo soy muy aficionado al storytelling, y lo disfruto bastante cuando es aplicado al arte de la batalla, de la lucha, la coreografía de combate. Y el universo Warhammer, ya extendido por novelas, videojuegos y todo tipo de cosas, es una cosmogonía enorme y muy interesante. No solo puedes contar historia de esa cosmogonía dentro de una batalla, sino que puedes crear la tuya propia, insertarla en tu propia cosmogonía, y ponerla en práctica. Me parece interesantísimo.

Una de las cosas que más me gusta, incluso más que jugar, es montar el escenario, montar un campo de batalla que sea geográficamente fiel al mundo y la región en la que tiene lugar la confrontación, y formar los ejércitos de la manera en la que la historia que has escrito rija. Eso sí, el resultado de la batalla queda abierto a los sucesos reales de la partida.

Creo que es una buena experiencia, es algo muy chulo, y, quizás, pueda ayudar a montar una historia realmente interesante, en la que la batalla sea solo una parte más. Lo recomiendo, a sabiendas de que va a costar que alguien se enfrente a todo esto. 

Por aquí dejo un par de imágenes de las figuritas que tengo pintadas, que están regular.





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